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Madrid y aledaños – Emprender sí, ¿pero cómo? – para personas con visión empresarial, gente con motivación e ideas

   En la actualidad es muy frecuente plantearse emprender algo, montar un negocio, reinventarse… pero tanto se ha escrito sobre este asunto que se han dado por aceptadas algunas ideas erróneas e invalidantes. Y lo cierto es que existen muchas personas que, ya sea por vocación o por necesidad vital, se han planteado esta vía como solución a su situación actual.

   Algunas preconcepciones como la influencia de nuestra edad, de nuestra previa formación, nuestra experiencia en los negocios, o nuestra escasa solvencia económica, son algunos ejemplos de excusas que nos solemos fijar para no enfrentarnos al reto de iniciar una idea de negocio; lo cierto es que no dejan de ser sino prejuicios que no nos dejan progresar ni mejorar nuestra situación actual.

¿Emprender depende de la edad?

   Es cierto que la edad puede suponer para muchos una traba a la hora de emprender, sobre todo desde el punto de vista de las subvenciones previstas para aquellos que desearían iniciar un negocio. Lógicamente en el panorama empresarial actual no se está teniendo en cuenta a un gran sector poblacional de personas de mediana edad que actualmente están desempleadas.

Es crucial a la hora de emprender un negocio tener muy claro cuáles son las claves del juego.

Es crucial a la hora de emprender un negocio tener muy claro cuáles son las “claves del juego”.

   La realidad, salvo contadas excepciones, apunta a la concesión de algunas subvenciones y ayudas a los más jóvenes (hasta 25 años de edad), muchas veces con proyectos dirigidos a las TIC, y preferiblemente a las chicas, eso sí, que cumplan una serie de requisitos.

   Independientemente de la dotación de la ayuda, de si realmente se puede hablar de beneficio fiscal o simplemente de préstamos con devolución a un bajo interés, lo que más influye es el apartado económico es contar con los fondos suficientes como para arrancar tu startup y poder mantenerla al menos durante los primeros seis meses (sino un año) en previsión de que pueda crecer con el suficiente ritmo como para alcanzar el punto de generar beneficios dentro de ese tiempo de supervivencia.

   En este punto conviene señalar que tan importante es buscar los fondos, préstamos, crowdfunding o lending, como no embarcarse en más de lo que podamos remontar. Para ello ayuda bastante realizar un Plan de Negocio y un lienzo del modelo de negocio (Business Model Canvas). Tengamos en cuenta que, como en cualquier proyecto, los costos y el tiempo pueden (y suelen) sufrir variaciones que hacen que se dilate (como término medio) un 21% más de lo previsto, y para eso habiendo hecho bien los deberes previos.

   En cualquier caso, si para nada se te pasa por la cabeza tener que recurrir a ningún tipo de subvención, la edad no es algo que te limite.

Tengo una buena idea de negocio ¿basta con eso?

   Por desgracia, el mercado está lleno de visionarios que se arriesgaron por una idea de valor, simplemente porque su producto o servicio sencillamente no era adecuado para los potenciales clientes que esperaba, porque era demasiado avanzado, por falta de marketing, falta de fondos para avanzar, etc.

   Conviene hacer un estudio previo de viabilidad, no sólo a nivel económico, sino a nivel de adecuación a los requerimientos y necesidades de nuestros clientes. En este sentido al menos habría que realizar un focus group bien dirigido o incluso un detallado estudio de mercado si se quiere afinar más.

¿Qué es lo que no puede faltar a la hora de emprender mi negocio?

   No hay una fórmula magistral que garantice el éxito en el lanzamiento de un negocio, sobre todo dada la variabilidad y rapidez con la que cambia el mercado y las necesidades del público. Lo que sí es cierto que influye de manera determinante son una serie de cualidades que permiten no sólo iniciarlo con éxito, sino también mantenerlo ante los imprevistos e incluso crecer de manera sostenible en el tiempo. Algunas de esas cualidades son: la motivación, la actitud, la proactividad, la creatividad y la resiliencia.

   Desglosaré próximamente los detalles de estas cualidades, de qué manera afectan tanto al desarrollo de nuestro negocio como a nuestra vida, y qué soluciones de mejora existen con este planteamiento.

Madrid y alrededores – ¿Eres genuino o te dejas llevar? – para personas con talento, gente con visión, gente con ideas geniales

     A lo largo de la historia nos topamos con nombres de personas que, de alguna manera, han contribuido con aportaciones más avanzadas al tiempo en el que les toca vivir.

     Podríamos pensar que sólo es dado en grandes genios la realización de grandes obras, como Albert Einstein, Wolfgang Amadeus Mozart o Leonardo Da Vinci. O tal vez que la mayoría de los genios sólo pueden destacar en campos de índole artística, como Pablo Picasso, Salvador Dalí, o Antonio Gaudí.

     Pero lo cierto es que podemos encontrar estos destellos de gente genial en otras disciplinas. Así podemos mencionar a Joseph Wilson Swan como el inventor de la primera lámpara incandescente, o a Henry Ford como el creador de la primera línea de ensamblaje de producción en serie.

A lo largo de la historia contamos con innumerables ejemplos de personalidades que destacaron en alguna disciplina.

A lo largo de la historia contamos con innumerables ejemplos de personalidades que destacaron en alguna disciplina.

     Entonces, es cuando nos sobrevienen a la mente algunos nombres que destacan en el terreno de los negocios empresariales, y es aquí cuando empezamos a matizar ¿se trata de genios o de personas con talento para una disciplina como son los negocios? Bill Gates (fundador de Microsoft) era un genio de los negocios, tenía talento empresarial o un tipo con una sorprendente visión estratégica.

     Pongamos como ejemplo ahora a Steve Jobs. En los años 80 desarrolló el primer ordenador personal con interfaz gráfica y la posibilidad de interactuar con un ratón en vez de a través de una línea de comando. En la década de los 90 transformó la industria de la animación cinematográfica con el lanzamiento de Toy Story. Sospecho que destacar en dos décadas no puede ser fruto de la casualidad; tal vez es cuestión de tener claros una misión, visión y objetivo.

     Pero, si es sólo cosa de tener claros estos principios y que nos acompañe un poco la fortuna… ¿no deberíamos apostar cada día por el desarrollo de nuestras habilidades si quisiéramos que el día menos pensado nuestra genuinidad destacara con alguna genialidad sobre el resto de los mortales? ¿No será crucial mantener esa actitud motivada y constante?

Madrid y alrededores – El secreto del éxito – para empresarios, emprendedores, gente de negocios …

   A menudo, al ver en las redes sociales personas que parecen haber alcanzado el éxito en sus vidas, nos preguntamos cuáles habrán sido sus claves para conseguirlo. En primer lugar vamos a hacer la aclaración de que el “éxito” como tal no es un estado de gracia por el cual todo te vaya bien. Hay multitud de aspectos en la vida en los cuales uno podría considerarse exitoso, como por ejemplo en economía, en salud, en amor, en relaciones sociales, etc. y no necesariamente por ser exitoso en algo nos ha de estar genial en todo.

   Aclarado este punto, una de las claves que se nos asegura como aspecto crucial es el hecho de buscar la excelencia realizando tareas que nos satisfagan. Es decir, que dediquemos nuestro esfuerzo a aquello que realmente nos motiva y nos encanta. La razón para afirmar esto está fundamentado en la idea de que para aquellas actividades que nos resultan más atractivas, nos va a costar menos esfuerzo dedicarnos a ellas, dado que disfrutamos incansablemente con su práctica.

El éxito como tal no tiene una receta mágica, pero sí puede sobrevenir como resultado de una serie de actitudes.

El éxito como tal no tiene una receta mágica, pero sí puede sobrevenir como resultado de una serie de actitudes.

   El problema es que muchas veces no se ve una correlación clara entre lo que nos apasiona y la posibilidad de dedicarnos a ello como negocio.

   En segundo lugar, y no menos importante, reconocer si en dicha actividad somos realmente buenos o al menos se nos da bastante bien. Del mismo modo que en la idea anterior, desenvolverse bien en dicha faceta ayuda a mantener el empuje, ya que no supone un esfuerzo personal.

   La disyuntiva surge cuando no coincide lo que nos apasiona con lo que se nos da realmente bien. En cualquier caso, parece evidente que prime lo que nos motiva siempre que podamos adquirir las habilidades necesarias para desempeñarlo con eficiencia.

   Por último, no olvidemos que debemos estar dispuestos a mantener una constancia y estar dispuestos a abandonar nuestra comodidad para asumir el reto y afrontar situaciones nuevas u obstáculos. Es crucial mantener nuestro nivel de esfuerzo diario, ya que muchas veces los resultados tangibles aparecen con el tiempo y el aprovechamiento de las oportunidades que surjan. En ocasiones se percibe como si librásemos batallas diarias, y no es sino a fuerza de ganar batallas y de aprovechar la oportunidad que se consigue la anhelada victoria.