Madrid y aledaños – Emprender sí, ¿pero cómo? (II) – para personas con visión empresarial, gente con motivación e ideas

   En respuesta a la primera parte de este artículo se comentaba que “se da por hecho que si no logras un trabajo por cuenta ajena debes emprender, sobre todo en una coyuntura en la que cada vez se externaliza más trabajo”.

   Y bien es cierto que la mayoría de las empresas han buscado como solución (esperamos que provisional) recurrir a la “contratación” de personal en régimen de prácticas, convenios formativos y becarios, o incluso prácticas formativas no laborales. A nadie se le escapará que no es más que una medida paliativa low cost. Lógicamente ponen el objetivo en la captación de personal joven con apenas experiencia (imprescindible para concederle un salario austero) o personal con buena base formativa pero que ni de lejos cumpla todos los requisitos necesarios para el puesto ofertado (para poder justificar una baja remuneración).

   La externalización es un paso más adelante (o tal vez hacia atrás) en el proceso de búsqueda de alternativas de bajo coste. ¿Para qué pagar la contribución a la Seguridad Social y todos los derechos que tendría como trabajador por cuenta ajena? Mejor buscan un trabajador freelance o un autónomo que se pague sus contribuciones al RETA y demás: dinero y derechos que se ahorra la empresa.

   En cualquier caso, si no estamos dispuestos a trabajar duro a cambio de un salario descompensado, no nos queda más remedio que buscar el camino del trabajo por cuenta propia, para acabar jugando el rol que nos toca en este “baile de marionetas”.

Nuestra motivación es clave para conseguir nuestros objetivos.

Nuestra motivación es clave para conseguir nuestros objetivos.

Si has tenido que cerrar el negocio que montaste

   También se comentó que no se valoraba e incluso se penalizaba el hecho de haber iniciado una empresa que finalmente no se mantiene y ha de cerrar.

   Mucho habría que hablar de este hilo ya que, por un lado está el estigma que supone cerrar un negocio por las connotaciones que en nuestra cultura se le atribuye y que tachan de fracaso tal gestión. En la cultura japonesa o estadounidense se valora de manera muy positiva haber tenido la oportunidad de intentarlo y equivocarse, incluso varias veces. Entienden que una persona que lo intenta, fracasa, busca alternativas, persevera hasta conseguirlo y aprende es una persona muy valiosa, con gran expertise. Porque una persona que alcanzó una meta sin errores pudiera haberse debido a la casualidad o la suerte. En cambio, una persona que ha luchado y superado obstáculos adquiere mucha más experiencia en su camino a la meta, está preparada para asumir errores y superarlos.

   Por otro lado, si tratas de iniciar nuevamente otro negocio, ya no cuentas con ciertos privilegios fiscales con los que contabas (si es que cumplías los requisitos) la primera vez que trataste de iniciar tu negocio. Así, de esta manera, te están dando un portazo (que no un espaldarazo) para que te quede bien claro lo que apuestan por tus ideas de negocio.

¿Con qué armas contamos para luchar en nuestra batalla diaria?

   Habrá quien piense que la motivación, la actitud, la proactividad, la creatividad y la resiliencia son cualidades abstractas y de poco peso para batirse con el panorama empresarial actual.

   Sin embargo, cuando ya no te queda nada más que perder y estás en situación crítica (o desesperada) tomas conciencia de que son tus mejores aliados, que los tenemos “de serie”, que realmente no estamos acostumbrados a recurrir a ellos y eso, da miedo. Pero es entonces cuando tomamos conciencia de su valor.

   Con tu motivación vas a hacer lo que esté en tu mano cueste lo que cueste, pones en juego todas las cualidades y conocimientos con tal de encontrar alternativas y oportunidades. Si fallas en el intento no pierdes el tiempo lamentándote, aprendes de los errores y buscas nuevas oportunidades.

   Si eres proactivo/a te anticipas a las condiciones que se te van a presentar. Lógicamente no podemos preverlo todo pero ya sabemos que errar es humano. Como se suele decir, el problema no es tropezar con una piedra, sino encariñarse de ella.

   La creatividad nos permite ver las cosas desde otro punto de vista más elevado, hasta el punto de plantearnos elementos clave que pueden marcar la diferencia. Conozco asesores de imagen que aconsejaban que tipo de vestimenta era el adecuado para una entrevista de trabajo. Y digo yo ¿no se supone que de lo que se trata es de ser genuinos y marcar la diferencia de una manera disruptiva? ¡Cómo vamos a ofrecer algo nuevo y fresco si no nos distinguimos del resto!

   Gracias a la resiliencia vamos a conseguir resistir la negativa a nuestros continuos intentos. No debemos olvidar que el proceso de encontrar tu trabajo ideal ya es en sí un trabajo, ya sea por cuenta propia o ajena.

   Ojalá mis palabras encuentren eco en tus pensamientos. Yo mismo tuve que decidir emprender por mi cuenta; no es un camino fácil pero merece la pena ponerse a prueba, con tal que afloren todas las capacidades y habilidades que posees (y que a veces ni pensábamos que teníamos).

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