Archivos Mensuales: junio 2015

Madrid y alrededores – ¿El tiempo es dinero? – Para aquellos que buscan más rendimiento productivo

     A menudo hemos escuchado la frase de “el tiempo es dinero”, basándose en la premisa de que si el personal no se moviliza se acumulan pérdidas. Y bajo esa convicción justifican afirmaciones como suponer que si los operarios están de brazos caídos no son productivos; si las máquinas están detenidas no hay producción y eso cuesta dinero; si no estás captando clientes te arruinas porque otra empresa lo captará, etc.

     Quiero tratar de hacer ver que todo esto son planteamientos del sistema productivo del siglo pasado, basados en aumentar la productividad a toda costa, lo cual tampoco conduce necesariamente al éxito en los negocios.

¿El tiempo es dinero?

¿El tiempo es dinero?

     Afortunadamente, y no sin una larga trayectoria tratando de dar a conocer metodologías ágiles de gestión empresarial y coaching enfocado a las personas y a los negocios, podremos llegar a entender lo improductivo que resulta centrarse únicamente en el beneficio económico como meta de tu negocio.

Si los operarios están de brazos caídos no son productivos

     Si los operarios están de brazos caídos pregúntate el porqué. ¿Es debido a una naturaleza perezosa de tus trabajadores o más bien tus procesos están mal gestionados? Si tienes puntos donde hay operarios saturados de tareas y otros de brazos cruzados, no lo dudes; el problema no son tus operarios: es la deficiente planificación del flujo de valor a lo largo de tu empresa.

Si las máquinas están detenidas no hay producción y eso cuesta dinero

     Si las máquinas están detenidas pregúntate el porqué. ¿Se debe a una mala organización de los procesos? ¿Una mala distribución del layout de máquinas y operarios? Se producen atascos, reprocesos, errores que atrasan la línea? A ver, si la maquinaria se detiene está claro que indirectamente no estás produciendo, mientras que los gastos fijos no cesan. Sin embargo, obstinarse en continuar a toda costa, sin dar remedio a los problemas que interrumpen el proceso productivo te estará generando nuevas interrupciones, retrasos en los pedidos, un flujo de trabajo irregular e incontrolado, productos defectuosos o de baja calidad y a medio plazo, como consecuencia, clientes insatisfechos.

Si no estás captando clientes te arruinas porque otra empresa lo captará

     Si no estás captando nuevos clientes harás bien en estar fidelizando los actuales, o invirtiendo tu tiempo en satisfacer fielmente las demandas de tus clientes, reinventarte y adaptarte para cumplir sus nuevas espectativas y necesidades, poder dar el mejor servicio o el mejor producto.

     La experiencia nos ha demostrado que cuando no nos centramos en generar beneficios económicos directos, sino en nuestro compromiso por cumplir los requerimientos de nuestros clientes, el resultado es mucho más rentable para nuestro negocio. Lo que ocurre es que muchas veces caemos en el tópico de hacer dinero rápido, en vez de consolidar unas relaciones comerciales de valor que nos permitan no una sóla venta rápida, sino un cliente satisfecho que vuelva a nosotros y que al mismo tiempo se convierte en nuestra mejor publicidad en el boca a boca.

     Por eso, en el tiempo que nos ha tocado vivir, en medio de un mercado tan cambiante, cuesta trabajo hacer ver que éste último enfoque es más rentable y sostenible que el viejo sistema a base de golpe de látigo, que lo único que crea son trabajadores insatisfechos y con poco deseo de contribuir a la prosperidad de su empresa.

     Por eso, nada me resulta más gratificante que contribuir con las empresas como consultor externo, analizando sus líneas de negocio y detectando los defectos, encontrando posibilidades de mejora que se amorticen rápidamente, no despidiendo personal sino reteniéndolo y motivándolo, y permitiendo que una empresa se revitalice prácticamente con los mismos recursos que ya contaba, solo que con una buena gestión que sí la conduzca al éxito.

Madrid – Coach de empresas: ¿Quién tira del carro cuando todos se resisten al cambio? – Para empresas que quieren revitalizarse

     El ser humano tiene una tendencia natural a mantener sus costumbres. Más bien pronto que tarde convierte en hábito toda tarea que suela reproducir de manera reiterada. Este fenómeno, que forma parte de nuestros procesos de aprendizaje tiene su parte beneficiosa y su parte negativa. A favor diremos que la repetición de una rutina permite realizar las tareas con mayor celeridad y hasta cierto punto con mayor eficiencia. Por contra, la monotonía en la repetición nos acomoda a mantener un proceso y a evitar cualquier posibilidad de cambio.

     Por si fuera poco, se le podrían atribuir ciertos miedos al trabajador, sobre todo en los tiempos que corren, que por miedo a bajar su rendimiento productivo, o por el hecho de estar desbordado de tareas, prefiere no asumir riesgos innovando o tratando de mejorar nada que ya esté previamente establecido. De hecho, muchos jefes de sección o supervisores de planta no verían en principio con buenos ojos que ninguno de sus operarios tratase de introducir cambios en los procesos productivos.

     Todos estos factores hacen que toda posibilidad de mejora en una empresa se encuentre con gran resistencia al cambio. ¿Entonces, dejamos todo tal cual está y llevamos a cabo las tareas como siempre se han realizado? Bueno, si queremos llevar a nuestra empresa paulatinamente a la quiebra es una buena forma de conseguirlo. Lento pero seguro; del mismo modo que los productos y los servicios ofrecidos por las empresas se deben adaptar a los contínuos requerimientos de la clientela, no reconocer las nuevas necesidades o características de los procesos para conseguirlos nos condenarían a la obsolescencia.

Coaching de empresas como solución revitalizadora al estancamiento de las empresas.

Coaching de empresas como solución revitalizadora al estancamiento de las empresas.

     La tendencia actual nos habla de que un producto debe ser necesario, económico y viral, con gran componente tecnológico añadido. Mientras que a nivel de servicios comienzan a cobrar importancia el trato personalizado, la fidelización del cliente y las habilidades interpersonales (conocidas como soft skills).

     A pocos se les escapa ya que el enfoque de la formación estudiantil y secundaria no deja de ser una mera base, lejos de cumplir los requisitos que una empresa busca. Nuestra formación olvida todas aquellas destrezas que realmente diferencian a una persona de otra. Es como si se dejara a título personal el desarrollo de dichas habilidades.

     Es por ello que la figura del coach ejecutivo para empresas toma especial importancia, no sólo a la hora de despertar los valores y destrezas que toda persona posee (pero que permanece oculta), sino también para conseguir que personas totalmente diferentes puedan llegar a trabajar de una manera coordinada y eficaz.

     Parece mentira que la mayoría de las empresas se hayan centrado primordialmente en cumplir perfiles técnicos y tan sólo grandes organizaciones hayan puesto las miras en el valor que aporta el factor humano. Tal vez por eso la mayoría de las empresas que mantienen la monotonía no pasan de ser una empresa más dentro del panorama globalizado y competitivo en el que nos encontramos.

     Y digo yo: Si una persona subsiste en uno de estos puestos de trabajo estancado aportando no más del 40% de su potencial… ¿se pierde el 60% de su capacidad? Entonces hago una llamada a los directores de empresa: ¿No cree que un coach de empresa puede incrementar la rentabilidad de su negocio con un importe que se amortiza rápidamente por los propios resultados de mejora obtenidos y que se mantienen sus efectos beneficiosos en el tiempo?

Madrid – Coaching Kaizen Integral y el liderazgo de valor, tanto en directivos como en mandos intermedios – para empresas

     El liderazgo tanto en los directivos como en los mandos intermedios de una empresa tienen una vital importancia. Creo que todos estamos de acuerdo esencialmente en lo mismo. Sin embargo, debo decir que a pesar de dedicar mis esfuerzos a potenciar un liderazgo bien entendido en personas que ocupan cargos con cierto mando, me encuentro muchas veces con un “muro” de indiferencia sobre todo y precisamente en las posiciones directivas, que ni valoran su importancia ni mucho menos aceptarían asesoramiento en esta línea. ¿Cómo iba a afectar al ROI algo tan sutil e intangible como es el “toque humano”?

     Hace poco un amigo me comentaba de qué manera un jefe de planta estaba llevando a la ruina una empresa de fabricación de pellet, ya que culpaba de los malos resultados precisamente a los más interesados en que la fábrica funcionase, sus trabajadores. Pero la dirección de la empresa se dejaba seducir por las explicaciones de un jefe de planta, que látigo en mano, pretendía mejorar la situación decadente de una de las empresas con mayor inversión en equipamiento tecnológico. Una empresa que había apostado todo por el state-of-the-art de la maquinaria y nada por el valor que aporta el ser humano (cuando éste tiene realmente voluntad de aportar valor a la empresa, claro).

Un liderazgo bien entendido permite la dirección de equipos de personas de un modo eficaz.

Un liderazgo bien entendido permite la dirección de equipos de personas de un modo eficaz.

     Lo cierto es que una persona que pone en juego sus habilidades interpersonales repercute de manera impactante tanto en el resto del equipo de compañeros como en los clientes, y es una lástima que esas destrezas que todos poseemos en cierta medida caigan en desuso sólo por no saber usarlas y potenciarlas.

     Hace medio siglo el tratamiento entre las personas era un aspecto fundamental en los negocios. Hoy día muchas empresas lo han obviado tanto que han olvidado aplicarlo. Por eso aquellas entidades donde vuelven a aplicar un liderazgo desde la inteligencia emocional y un coaching de valor están proliferando en nuestros días.

     Actualmente dirijo programas de Coaching Kaizen Integral, que posee una potente herramienta que me permite cuantificar no sólo el avance que una persona está logrando a nivel de conocimiento de su inteligencia emocional, sino también de la mejora que están produciendo en ésta el control de sus destrezas. El conocimiento de nuestras áreas fuertes y débiles nos permite mejorar y potenciar todo aquello que nos permita empoderarnos y tener unas relaciones sociales que marquen la diferencia, tanto en nuestra vida personal como en la vida laboral. Ésto marca una notable diferencia en el coaching tradicional, en el cual a pesar de llevar a cabo sesiones de coaching no directivas dejando totalmente al coachee el rumbo a tomar, lo dejan desamparado en cuanto a métodos visuales y cuantificables del progreso de sus sesiones. Y no, unas sesiones de coaching no tienen por qué ser caras. Lo que tienen que ser es efectivas.

     Así que si conoce a alguien que se encuentre en esta situación y desee revitalizar su negocio, por favor, póngale en contacto conmigo. Le quedará eternamente agradecido.